Caso de cliente

Su captación, y es suya.
Dani no sabía que podía tener su propia plataforma de captación. Se lo enseñamos.
Cómo funciona
Entra una cosa por un lado y sale el trabajo hecho.
Sale la secuencia
Seis secuencias, dieciocho correos, sin que nadie los mande.
Contesta alguien
La respuesta entra por donde entran todas.
La IA la lee
Y separa el interés real del «gracias, ahora no».
Entra en el CRM
Con su historial y su siguiente paso, en el CRM que es suyo.
Uno por uno
Lo que ya no hace nadie a mano.
La salida
- Seis secuencias de contacto que arrancan solas.
- Dieciocho correos escritos, encadenados por orden.
- Pruebas A/B para saber cuál de dos funciona.
La vuelta
- La IA lee cada respuesta que entra.
- Y separa el interés real del «gracias, ahora no».
- Lo que merece una llamada, sube arriba del todo.
El CRM, que es suyo
- 2.476 contactos ordenados, sin cuota de nadie.
- Cada uno con su historial delante.
- Y con el siguiente paso escrito, no supuesto.
Lo que salió después
- Un panel interno que se consulta escribiendo normal.
- Una newsletter semanal que se monta sola.
De qué se partía
El problema
Dos plataformas de captación contratadas. Dos cuotas cada mes. Y casi ningún cliente nuevo entrando por la puerta. La sensación de estar pagando por herramientas que trabajan para todos menos para ti.
Qué montamos
Lo que hicimos
Su propia máquina de captación, desde cero. Seis secuencias de contacto y dieciocho correos que salen solos, con pruebas A/B. IA que lee las respuestas, las clasifica y detecta quién está interesado de verdad. Y un CRM propio donde vive todo, con su historial y su siguiente paso. Después salió lo demás: un panel interno que se consulta escribiendo en lenguaje normal, y una newsletter semanal que se monta sola.

Cómo quedó
Qué se quedó en su casa.
Cancelaron las dos suscripciones. La captación es suya: la controlan, la ajustan y no le pagan cuota a nadie por ella. En el CRM hay 2.476 contactos ordenados.
