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Caso de cliente

Veinte procesos. Ninguno a mano.

Un servicio técnico oficial multimarca de electrodomésticos, en Barcelona. Fran en la furgoneta, su mujer en la oficina. Y entre los dos, una operativa entera que antes se tecleaba a mano.

+20 procesos operativos automatizados5 pasos encadenados5 piezas

Cómo funciona

Entra una cosa por un lado y sale el trabajo hecho.

  1. Entra el correo

    El aviso del fabricante, en el formato de cada marca.

  2. Nace el boletín

    Sin que nadie copie nada de un sitio a otro.

  3. Se crea el cliente

    Con su dirección, si todavía no estaba.

  4. Cae en la ruta

    Una parada más en el día del técnico.

  5. Sale la factura

    Del parte que el técnico dictó en la visita.

Uno por uno

Lo que ya no hace nadie a mano.

El correo

  • El aviso del fabricante se convierte en boletín.
  • El cliente se da de alta solo, con su dirección.
  • La dirección se sitúa en el mapa.
  • El correo entra sin que nadie lo abra.

La calle

  • La ruta del día se ordena sola, respetando las citas cerradas.
  • Y no manda al técnico a una parada cuyo recambio no ha llegado.
  • El técnico dicta el parte y se escribe solo.
  • Las fotos del trabajo entran por WhatsApp, pegadas al aviso.

El almacén

  • Se detecta lo que baja de mínimo, descontando lo que ya viene.
  • Se agrupa por el proveedor habitual de cada marca.
  • Se calcula cuánto pedir y cuánto va a costar.
  • El pedido sale hecho, en PDF, listo para mandar.

La oficina

  • La factura sale del parte.
  • Se cruzan catálogo, aparatos del cliente e historial.
  • Salta el aparato que ha fallado tres veces en un año.
  • Las fotos del archivo se reconocen por su referencia.

De qué se partía

El problema

Un servicio técnico oficial vive de correos. Cada fabricante manda sus avisos con su formato, y alguien los abre de uno en uno: copia el aviso, busca o da de alta al cliente, decide por dónde pasar hoy, y por la tarde vuelve a teclear lo mismo para el parte y otra vez para la factura. El mismo dato, escrito cinco veces. La avería se arregla por la mañana y el papeleo se paga por la noche.

Qué montamos

Lo que hicimos

Metimos la IA dentro de la operativa, no al lado. El correo del fabricante entra como materia prima: de él salen solos el boletín, la ficha del cliente y la parada en la ruta del día, sin que nadie copie nada. En casa del cliente el técnico dicta lo que ha hecho y la IA lo convierte en parte; las fotos del trabajo entran por WhatsApp y quedan pegadas al aviso; la oficina y la calle hablan por el mismo chat, con historial. De ese parte sale la factura, con Verifactu. Encadenando así se pasa de veinte procesos. Debajo de todo, Aura SAT, en servidores europeos y con los datos de cada empresa separados de los de las demás.

Banco de taller a última hora de la tarde: un electrodoméstico abierto por detrás con sus piezas alineadas en orden sobre un paño, y al lado un terminal encendido con el parte en pantalla.

Cómo quedó

Qué se quedó en su casa.

De este encargo salió un producto. Bramer pidió que le quitáramos el trabajo de en medio y lo que construimos se quedó siendo nuestro —está firmado, y su licencia de uso es perpetua—: es Aura SAT, y Bramer es su cliente fundador. Un cliente pidió su herramienta y acabó estrenando la primera de una familia.